Ingredientes


• 12 alitas de pollo
• Aceite de oliva virgen
• 10 dientes de ajo
• Sal
• Vinagre balsámico de trufa blanca
• Miel de romero
• Salsa sriracha
• Salsa de soja
• Cebollino

Elaboración


Limpiar y trocear las alitas. Una pasadita por el soplete para quemar posibles pelillos y restos de plumas. A continuación partimos en tres partes cada ala de pollo cortando por la articulación y le añadimos unos pellizcos de sal.

Colocamos en una cazuela las alitas de pollo i junto con 10 dientes de ajo pelados y cubrimos casi por completo con aceite de oliva virgen extra. Hay que tener en cuenta que la piel de pollo tiene mucha grasa que soltará con el calor. Ponemos la cazuela a fuego bajo y confitamos las alitas de pollo durante 60 minutos.

Cuando las alitas de pollo estén confitadas escurriremos el aceite que podremos utilizar en otras recetas.
En un bol mezclamos un par de cucharadas de miel de romero, con dos cucharadas de balsámico de trufa blanca, tres cucharadas de salsa de soja y tres cucharadas de salsa sriracha. Mezclamos bien todos los ingredientes para que se integren en la salsa.

Ponemos a calentar el wok a fuego fuerte y añadimos un par de cucharadas del aceite perfumado con ajo que hemos usado para confitar las alitas de pollo. Cuando empiece a humear añadimos las alitas de pollo y vamos salteando para que se dore la piel.

Por último vertimos sobre las alitas de pollo la salsa que hemos preparado anteriormente. Una salsa que lo tiene todo para triunfar: ácido, dulce, salado y picante.

No dejes que se cocine la salsa en exceso o se caramelizará.

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