el 11 de febrero de 2016
Requiere ,
para cuatro personas.

Nociones básicas sobre la morcilla

Ya en la época precristiana se atribuía a la sangre de cerdo y oveja propiedades extraordinariamente saludables para el organismo humano. La morcilla inicio su marcha triunfal en la Edad Media y hasta la fecha es un firme ingrediente de la cocina ibérica. históricamente la palabra “morcilla” ha significado únicamente embutido, pero en la actualidad casi siempre significa “embutido de sangre“.
Por otra parte, en Cataluña y Andalucía existen otro tipo de morcillas blancas, que como su nombre indica, es blanca, por lo que no contiene sangre.
La morcilla junto con el chorizo, desempeñan un papel fundamental en muchos potajes como la fabada asturiana y el cocido castellano o las habitas estofadas. Cocida, frita, seca o ahumada, fría o caliente, sola o acompañada, la morcilla combina maravillosamente con todas las variedades de verdura y por lo tanto es ideal para rellenar pimientos u hojas de col o para acompañar con arroz, como el tradicional arròs brut de las Islas.
Al sacrificar el cerdo, la sangre debe ser sometida inmediatamente a un tratamiento para que no cuaje. Para ello se remueve constantemente la sangre caliente. Las partes del cerdo que ha de llevar también la morcilla se maceran en especias. Además de carne, sangre y tocino, la morcilla puede llevar todo tipo de ingredientes, patatas, calabaza, almendras, nueces, canela, ajo, arroz, etc.

Ingredientes Pastel de morcilla y manzana

• 1 Morcilla
• 2 manzanas golden
• 600 grs. de cebolla morada
• 1 rollo de masa quebrada
• 150 g. de queso Idiazabal
• 4 huevos
• 200 ml. de nata para cocinar
• Sal
• Pimienta negra molida
• Aceite de oliva virgen extra
• 1 anís estrellado

Elaboración Pastel de morcilla y manzana

En una sartén al fuego con una cucharada de aceite de oliva virgen extra, añadimos la cebolla picada en juliana, dejamos que sude y se poche bien.
Hay dos opciones: o lo tienes 4 horas a fuego lento y remueves de vez en cuando, o lo haces a fuego fuerte durante 2 horas removiendo con frecuencia y estando muy pendiente. Tiene que quedar casi una mermelada, añadiendo unos pellizcos de sal, pimienta negra molida y un anís estrellado
Ponemos otra sartén sin aceite a fuego medio, abrimos la piel de la morcilla y vamos deshaciendo el relleno en la sartén con ayuda de una cuchara de madera. Tenemos que conseguir que se desgrane bien el contenido. Añadimos las manzanas cortadas en dados. Saltemos todo durante unos minutos
Echamos los huevos en un bol y añadimos la nata, una pizca de sal y pimienta negra molida. Batimos la mezcla enérgicamente, añadimos la cebolla caramelizada y la morcilla con manzana.
Untamos un molde con mantequilla o un poco de aceite y adaptamos la masa quebrada a la forma del molde. Pinchamos con un tenedor y le ponemos un papel de horno y peso para que no suba. Horneamos 8 minutos vigilando que no se dore.
Sacamos el molde con la masa que acabamos de hornear y vertimos en su interior el relleno que guardábamos en el bol. Distribuimos uniformemente el relleno de masa con morcilla y manzana. Horneamos a 180º durante entre 10/15 minutos, según el tipo de horno. Vigilar que no se queme la masa. Sabremos cuando está cuando pinchemos con un palillo la tarta y salga seco. Si sacáis el palillo húmedo dejar en el horno unos minutos más

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