Cursos de cocina y pasteleria para aficionados

7 de febrero de 2018

Llega la primavera

La primavera es un periodo de transición, el paso del mundo natural del invierno, al verano. En primavera, tal como afirmaba el médico del Emperador amarillo “el pulso del estómago debe ser hermoso y delicado como las cuerdas de un instrumento musical“. Entonces será sano y estará bien equilibrado. Pero añade a continuación el aviso de que la enfermedad causada por el viento de primavera alcanzará a la digestión en verano
La primavera es la estación del crecimiento. El mundo natural empieza a abrirse y exteriorizarse, es la estación de la expansión.
Experimentamos estos cambios en nuestro cuerpo. La lentitud del invierno queda atrás. Igual que los meses de frío y penetrante humedad, y nuestra energía se reaviva.
En primavera nos encaminamos al verano. Cuando la energía está en plenitud y nuestra dieta tendrá que tener preponderancia de alimentos expansivos. Los meses primaverales deben ser la época en que debemos cuidar los alimentos. Para realizar esta transformación, la dieta debe ser equilibrada

¿Qué comer en primavera?

En primavera la energía acumulada durante los meses de invierno se libera. El cuerpo ya no necesita la grasa que ha empleado para protegerse del frío. La primavera no es una estación adecuada para comer alimentos ricos en grasa. Es un periodo ideal para realizar una limpieza interior. Es época de sopas, cremas y verduras. Que sirven para limpiar los órganos internos y desanquilosar las articulaciones
Las recetas de la cocina de primavera deben ayudar a nuestro cuerpo a dejar atrás los meses de invierno y preparase para recibir la energía de verano.

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La cocina vegetariana

La cocina vegetariana moderna es muy joven y fresca. De fácil digestión y, sobre todo muy variada. Tanto si se trata de hortalizas como patatas, crujientes ensaladas, arroces o pastas, que antes sólo adornaban abundantes guisos de carne, todos ellos se transforman en platos sabrosos y elaborados con entidad propia. Además “los cocineros creativos” han enriquecido la mal llamada “cocina verde” con una serie de especias exóticas, al introducir diversas tendencias de otras cocinas internacionales y combinar los ingredientes caseros con productos de todo el mundo. De este modo incluso los paladares más expertos y exigentes pueden disfrutar de los deliciosos platos vegetarianos. Son siempre ligeros, preparados con mucha fantasía y de sabor exquisito. Además nos ayudan a estar en buena forma física.

La cocina flexiteriana

El flexitarianismo es una dieta vegetariana. Aunque con una ligera presencia de productos de origen animal. Un flexitariano probablemente consuma de manera habitual productos de origen vegetal. Pero de forma casual, con sus amigos, familiares o en ocasiones especiales, puede consumir platos que contengan carne y/o pescado. Se considera una dieta vegetariana en un 75 %, ocupando la proteína animal únicamente el 25% restante.
Podríamos remitirnos a la dieta de nuestros abuelos. Una dieta rica en cereales, verduras, frutas y legumbres. Donde las proteínas animales debían repartirse a lo largo del año, debido a su escasez y alto coste económico. Podían consumirse únicamente de forma ocasional y siempre en pequeñas cantidades.

Una dieta no restrictiva

Se trata de una dieta flexible y que utiliza por encima de todo el sentido común. Sin necesidad de aplicar el extremismo como dogma gastronómico. Debido a esta falta de rigidez, se puede considerar como una dieta altamente saludable. Muy cercana a la dieta mediterránea, pero con un menor consumo de proteína animal. Ser consciente del alto nivel de proteínas animales que consumimos en las sociedades desarrolladas, nos hace plantear el desequilibrio nutricional al que estamos sometidos. Siendo la primera causa de las enfermedades derivadas de la alimentación y de la falta de sostenibilidad del planeta.

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¿Que mejoramos con la dieta flexiteriana?

Ante todo, ingerimos una menor cantidad de calorías. Reduciremos al mínimo el consumo de proteínas animales, evitando la ingesta de grasas y en mayor medida de grasas saturadas. Se mejora considerablemente los niveles de colesterol y suele acompañarse también por una reducción en consumo de sodio e hidratos de carbono simples, en especial azúcares refinados añadidos.
Por el contrario aumentamos los hidratos de carbono complejos, como las fibras alimentarias. Aumentamos también el consumo de vitaminas y minerales, especialmente del grupo B y C, junto con grasas saludables del tipo Omega 3.
En general, es una dieta que permite reducir el peso, mejorar la salud cardiovascular y que nos ayuda a prevenir enfermedades como diabetes y cáncer.
Para ello, en los platos aumentaremos la presencia de frutas y verduras. Protagonistas de esta dieta. El resto del plato estará ocupado por una pequeña cantidad de cereales y proteína animal de bajo valor calórico, por su ausencia en grasa saturada.

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