el 7 de noviembre de 2018
Requiere ,
para cuatro personas.

Consejos culinarios de la carne de conejo

El conejo es a la vez el antiguo enemigo y viejo amigo del hombre de campo, porque se come sus cosechas y a la vez es comestible.
Los conejos de bosque que aún abundan son de sabor más fuerte y, con la edad, de olor más rancio que los domésticos. También son más magros y menos tiernos. Tal vez el mejor, sea el conejo blanco, gordo, no demasiado joven porque entonces es desabrido, ni demasiado viejo, porque entonces se pone seco y duro. Y por cierto, que no esté pasado porque entonces adquiere un color amarillento y descolorido y pierde elasticidad y brillo.
Aunque la carne debe ser rosada, no hay que desanimarse ante un viso azulado. Se calcula medio conejo pequeño por persona.
Aunque tiene su sabor propio, el conejo es un buen conductor de otros sabores y aromas. Esto favorece la preparación en cocina cuando se trata de conejos de bosque, que se alimentan de romero y tomillo tiernos. En cambio, los conejos caseros, alimentados de lechuga y diente de león, es improbable que de una sorpresa en este sentido, de modo que es mejor agregarles diversas hierbas aromáticas y especias, para hacerlos más sabrosos.

Tradiciones europeas

Además de los tradicionales platos franceses con conejo, tales como el conejo a la cerveza, el conejo a las tres hierbas o el conejo a la mostaza, hay una espléndidas recetas tradicionales inglesas tales como el pastel de conejo, sazonado con tocino saldo o ahumado cáscara de limón y nuez moscada, o el conejo estofado con hojas de laurel, cebollas o zanahorias. En algunas partes de Inglaterra se usa para el estofado, lo que le da un gusto delicioso.
En España el conejo es popularísimo. Cuando no se asa, con aceite de oliva y espolvoreado con hojas de romero, ajo y perejil picados, se preparan los tradicionales lomos de conejo con vino de jerez o se introduce como un componte más del arroz. En Italia se guisa con vino de Marsala, tomates, berenjenas, jamón o tocino, y los sicilianos, fieles a su primitiva herencia musulmana, lo comen con piñones y una salsa agridulce hecha con pasas, hierbas aromáticas, caldo y vinagre.
Los escandinavos asan el conejo como la liebre y lo sirven con lombarda, y en Norteamérica, cuando todavía se consideraba al conejo como comida de “la frontera”, los precursores de la conquista del oeste, preparaban con ellos un delicioso fricasé.

Ingredientes Conejo encebollado con vermut rojo

· 1 conejo
· 500 gr. de cebolla
· 150 gr. de zanahoria
· 250 gr. de vermut
· 1 cabeza de ajos
· 100 cl. de aceite de oliva
· Laurel y tomillo
· Sal y pimienta

Elaboracion Conejo encebollado con vermut rojo

Cortar el conejo a octavos. Salpimentar y dorar por ambos lados en una cazuela con aceite bien caliente.
Retirar y añadir a la cazuela los ajos, la cebolla cortada juliana y la zanahoria a rodajas.
Dejar cocer a fuego medio 15 min. removiendo de vez en cuando.
Añadir el laurel, el tomillo, el vermouth.
Ponemos el conejo y cocemos 15 min. mas y rectificamos de sal y pimienta.

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