Cuánto hay que comer para estar bien

¿Cúanto hay que comer para estar bien? Una pregunta compleja

Dentro de la salud, hay momentos en que es necesario pararse a pensar cuánto hay que comer para vivir bien. A veces, una perfecta puesta a punto, que permita gastos energéticos no habituales, como ocurre en situaciones de estrés o en la práctica de deportes, precisa una dieta diferente. En estos casos, o en actividades laborales muy intensas, se requiere un aumento en la ingesta de calorías y el aporte de nutrientes debe incrementarse.

¿Cuánto hay que comer según nuestras necesidades?

Darle sólo quinoa a un niño en pleno desarrollo, es algo que un nutricionista no aconsejaría. Igualmente que una persona que trabaja muchas horas sentada delante de un ordenador, necesita una comida fácil de digerir.

Cuando el aporte de nutrientes es excesivo y no se consumen las calorías ingeridas, sobreviene, entre otras enfermedades, la obesidad. Contrariamente, si se queman, debido a un exceso de consumo motivado por trabajos que requieren esfuerzo, deporte o estrés entre otras, con un gasto energético superior a los ingresos nutricionales, aparece la pérdida de fuerzas y delgadez.

¿Cuánto hay que comer si haces deporte?

Las necesidades energéticas de las personas dependen, entre otros factores, de la actividad física de las personas.

El ejercicio físico es el estimulo que aumenta de una manera más importante el gasto energético de una persona. De tal manera que, si el ejercicio es muy intenso, el consumo puede llegar a ser tan elevado que, para llevarlo a cabo, sea necesario un incremento de hasta un 100% de caloría sobre los ingresos habituales.

¿Cuánto hay que comer para una vida sedentaria?

Una persona con una actividad sedentaria necesita aumentar un 30% el consumo de calorías sobre los requerimientos basales, si la actividad es moderada, puede llegar a precisa una aumento de un 60%

¿Qué debemos comer?

La experiencia enseñó al hombre desde muy antiguo, a reconocer los alimentos que podía utilizar, confeccionando la comida con el menor riesgo para su salud. No solo necesitamos saber cuánto hay que comer sino también el qué.

En la actualidad, afortunadamente, gracias al desarrollo de las ciencias de la nutrición, se conoce la composición de la mayoría de los alimentos y su valor nutritivo. Lo que permite elegirlos y cocinarlos correctamente y de una manera racional, no intuitiva. Destacando los posibles errores que una dieta inadecuada es capaz de acarrear.

¿Y las dietas especiales?

Hoy estamos en las condiciones adecuadas, gracias a estos conocimientos, de disponer de dietas que cubran las necesidades requeridas por cada organismo en cualquier etapa de nuestra vida, para poder realizar sus funciones, tanto en salud como en enfermedad. Pudiendo adecuar y mejorar nuestras dietas en función de las necesidades requeridas.

Aparte de situaciones de enfermedad, las situaciones de estrés, trabajo y actividad física continuada, reclaman seguramente un aumento de gastos energéticos y nutrientes.

No sólo comemos para quitarnos el hambre

Cuanto hay que comer, depende también del gasto de nuestro cuerpo en energía. La comida no sirve únicamente para saciar el hambre. Aunque este es el aviso de que nuestro cuerpo necesita ingerir alimentos para transformarlos en energía calórica. Pero, esta es la intención primordial del hombre cuando come.

Las modas en gastronomía

Con el tiempo, la sociedad ha creado una verdadera cultura en torno a los alimentos y al uso que hacemos de ellos. Tanto es así, que lo que comemos no solamente está determinado por los productos que disponemos.  En la mayoría de los casos está sujeto a modas, costumbres, dependencias sociales o incluso creencias religiosas Saber comer y cocinar es una necesidad, si deseamos mantener sano nuestro cuerpo. Pero aunque parezca extraño, no es lo que mejor sabemos hacer. Seguro que en la antigua Roma a la pregunta ¿ Cuánto hay que comer? contestaban “mucho”.

Una dieta marcada por la sociedad

En ocasiones una dieta muy cara es insuficiente para nuestro organismo, incluso puede llegar a  ser perjudicial. Con los suficientes conocimientos de cocina, podemos llegar a confeccionar una dieta con platos agradables y que cumplan con las condiciones nutricionales que requiere nuestro organismo.

Actualmente existe en torno a los alimentos y al uso que de ellos se hace, una vasta cultura.  Con el hecho de comer, se cubre una función social, pero debemos recordar que, por encima de todo, está la función de dar al organismo la energía suficiente para que pueda llevar a cabo sus procesos metabólicos.

¿Cómo ha cambiado la comida en el tiempo?

Para el hombre primitivo la comida era únicamente un medio para aplacar el hambre. Con el paso del tiempo, la comida se ha convertido no solo en una fuente de placer y espectáculo televisivo, sino en una virtud de que se enseña y aprende, en una forma de participación social y familiar e incluso, en una forma de expresarse y ganarse la vida. De ahí el llamado arte culinario.

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