Las prácticas en cocina

Formación en cocina y pastelería: que parte le toca a la empresa?

Las prácticas, una etapa fundamental para la formación en cocina y pastelería

Tradicionalmente, las prácticas han sido entendidas, como el proceso final para el estudiante en el ámbito de su formación en cocina o pastelería. Es el momento en que el estudiante comprueba lo que ha aprendido. Esto se vuelve, extremadamente difícil, cuando parte de los procesos de evaluación dependen de una empresa, que puede no evaluar los mismos conocimientos o competencias impartidos por la Escuela.

Cuál es el momento adecuado para empezar las prácticas de formación en cocina?

Las prácticas profesionales, mediante los convenios escolares, son un pilar básico en la formación. En el transcurso de las prácticas te enfrentarás con muchos desafíos que deberás afrontar y que posiblemente no te han enseñado en las Escuelas. Posiblemente las Escuelas hayan aumentado tu autoestima, tu confianza y sea el momento justo para iniciar esas prácticas profesionales. Sería bueno que conocieran tus resultados académicos antes de iniciar unas prácticas, aunque es cierto que en pocos casos ocurre.

1. Las practicas de formación en cocina y pastelería nunca deben ser un trabajo

A muchos alumnos les sorprenden las prácticas profesionales por el volumen de trabajo que deben sobrellevar por la poca experiencia que tienen. En muchos casos les llega a provocar un agobio y trastornos depresivos, que pueden provocar el abandono de su formación en cocina o pasteleria. Pero es cierto que las prácticas profesionales son nuevos desafíos para un estudiante, si puede manejarlas bien. Para ello, estudiante y empresa debieran entender que las prácticas profesionales son una experiencia de aprendizaje y crecimiento personal y laboral. Nunca deberían ser entendidas como una experiencia laboral, ni por horas, ni por responsabilidad, ya que en la mayoría de los casos no existe retribución salarial. Los responsables de las empresas deberían incentivar las prácticas profesionales, no el trabajo.

2. Prácticas y tareas poco motivadoras

En otros casos nos situamos en el extremo contrario. Desmotivación y aburrimiento por parte de los alumnos en prácticas, por falta de trabajo o tareas poco motivadoras o en casos puntuales, trabajos que nada tienen que ver con el convenio de prácticas. Sin duda esto solo se puede sobrellevar con estoicismo. Es conveniente entonces, hablar con el tutor, para hacerle saber que eres capaz de realizar tareas más productivas, que serán más interesantes para ti y de mayor valor para la empresa.

3. Los alumnos en prácticas para formación en cocina y pastelería nunca deben ser abandonados

El problema se complica más en el caso de que el tutor en el puesto de trabajo se desentienda del alumno en prácticas profesionales. La dejadez de funciones y responsabilidades por parte de las personas que deben guiarte en este periodo de prácticas en la empresa, es una de las principales causas que provoca severos daños en el alumno.  Cuando se firma un convenio, la empresa debe asumir plena responsabilidad en la formación del alumno que han acogido. La desmotivación nunca debería ser una excusa en la formación del estudiante.

Es peligroso que algunos supervisores transmitan a los alumnos la inutilidad de su formación en cocina y pastelería. Estas conductas profesionales no son efectivas para el entorno laboral.

4. Formación en cocina y pastelería: de lo general a lo específico

La formación del alumno, en un inicio, debe ser global. Posteriormente pasará a ser una formación más específica, que permita unos conocimientos genéricos en Restauración y unos más concretos y específicos en función de la especialización escogida.

La mala formación en conocimientos globales y la exagerada especialización en algunos aspectos, puede generar a medio plazo una insatisfacción personal, pérdida de recursos económicos, dificultad para alcanzar los objetivos propuestos por la empresa y mal ambiente laboral.

Será cuando accedan a un puesto de trabajo, cuando la empresa les especializará en un campo concreto y les enseñará sus procesos productivos.

5. La escuela enseña, la empresa especializa la formación en cocina y pasteleria

Docentes y empresas deberíamos ser flexibles, autocríticos, admitir los cambios y reflexionar sobre el futuro de los alumnos. Deberíamos asumir que la pedagogía no depende de los conocimientos concretos y particulares de cada empresa.

En contrapartida, debería valorarse que el conocimiento se imparte en diversas disciplinas. Es ingenuo pretender que se pueda enseñar únicamente aquello que la empresa necesita.

Pensar que se puedan impartir de inicio unos conocimientos muy específicos, refleja una realidad muy simplista del conocimiento. Los alumnos con ganas de progresar se especializarán en la empresa que los acoja como estudiantes de formación en cocina y pasteleria. La misma empresa será quien les formará según el trabajo que necesitan. Esta es una de las funciones de las prácticas.

El único fracaso verdadero en la vida es no aprender de ella.

– Anthony J. D’Angelo-

Para saber más de las empresas que han acogido a nuestros alumnos continúa aquí.

Autor: Sergi Meléndez Giner

Editing: Manuela Pirrone

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